martes, 13 de octubre de 2015




Esta historia trata sobre una chica, llamada Malala tal y como lo afirma el título del libro escrito por ella misma.
Al principio comienza contando como fue su vida antes de refugiarse en Birmingham, Inglaterra tras lo sucedido.
Entre otras cosas que cuenta es su relación con sus padres y su mejor amiga Moniba, a la cual le cuenta todo.
Narra en particular la historia de lo que le sucedió aquella mañana. Ella tenía un examen de historia y cultura Pakistaní al cual pidió a Dios que le fuera bien, y agradeció por todos sus éxitos conseguidos hasta hoy.
En esa mañana se levantó tarde, al desayunar de costumbre discutía con su hermano más pequeño Atal, como vio que no faltaba poco para que pasara el autobús, se dirigió a tomarlo.
En sus plegarias a Dios, se sorprendió así misma pensando en la muerte, entonces le pidió si podía morir por un momento y regresar para explicar a los demás que se sentía y eso me hace relacionarlo con lo que le ocurrió ese mismo día.
Cuando regresaban a sus respectivas casas, justo antes de llegar a la suya, el autobús se detuvo por dos jóvenes que se parar en frente de éste, cuando uno de ellos pregunta, ¿es este el autobús del colegio Khushal? . El otro joven se fue a la parte de atrás del autobús, y pregunta, ¿Quién es Malala? Nadie respondió, pero todos miraron en dirección a ella como respuesta, en ese momento uno de esos jóvenes levanta el brazo y apunta sobre la cabeza de ella, y ya no recuerda más nada.



La historia comienza con Malala, que es una niña como cualquier otra, aunque tiene talentos como ganar un pulso a alguien que le lleve el doble de edad, entre otros. Cuenta también lo que le gusta y no, por ejemplo no le gusta las joyas ni pintarse pero si el color Rosa.
Malala es miembro de una tribu repartida entre Afganistán y Pakistán. Ella nació en Mingora la ciudad más grande del valle de Swat.
La llamaron así por la gran heroína pashtún, la joven Malalai.
Una de sus mejores amigas de la infancia era Safina, era su compañera de juegos desde que tenía ocho años. Un día el celular plástico de Malala desapareció, y al otro día ella vio que Safina tenía uno igual, le pregunto y ella lo negó, pero como Malala estaba tan enojada no le creyó, entonces lo que hizo ella fue quitarle unos pendientes y luego un collar, la madre se disgustó y le dijo que era más grande y tenía que dar el ejemplo.
A la tradición de venganza se la llamaba badal.
 Malala pidió perdón a Safina y a sus padres, pero Safina no emitió palabra alguna.
Volvieron hacer amigas normalmente.
Su cultura implicaba estar cubiertas en público a partir de la adolescencia con un velo que les cubría la cara  que era niqab o burkas que eran túnicas que les cubrían la cara y el cuerpo. A Malala le parecía injusto esto y decía que cuando crecería no se iba a cubrir así porque quería ser libre. Además ella era una niña muy particular porque su nombre se encontraba en el árbol genealógico de su familia mientras que su cultura no permitía esto, solo los nombres de hombres podían.
Las mujeres tenían prohibido muchas cosas y si no cumplían alguna de estas eran encarceladas y las golpeaban por salir a la calle sin la compañía de un miembro masculino de la familia.
Malala soñaba con tener un lápiz mágico, así podía hacer felices a todos. Pero ella iba a mirar su cajón y el lápiz no estaba allí.
Malala también decía que cada vez que aparecía una persona mala, Dios envía a una buena, era muy creyente. Su familia y ella eran muy solidarios, teniendo poco daban igual.


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